Esta claro que en el Tour de Francia no te puedes dormir en los laureles, los escaladores parecen tener la costumbre de considerar que el llano no va con ellos, y han de recordar que también cuenta. Ayer alguien tan curtido como Froome aprovecho los últimos kilómetros de la etapa para lanzar un ataque que cogió desprevenidos entre otros a Aru, también Contador y Landa, el resultado fué que perdieron casi veinte segundos, lo necesario para que el británico cogiera de nuevo el amarillo. Claro que las culpas no son solo de los corredores sino también de sus equipos, de los directores que no dan las instrucciones en el momento oportuno, pues son los que disponen de toda la información para predecir lo que puede suceder en la carrera.
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