La final
de Bucarest enfrentaba a los dos atléticos, los seguidores de ambos
clubes han inundado las calles de la capital rumana, el campo estaba
a rebosar con los colores blanco y rojo en todas sus gradas.
Se
enfrentaban el Ath. de Bilbao, plagado de jóvenes, con un juego
creativo que busca continuamente el gol y con un ariete como Llorente
capaz de marcar diferencias dando juego y rematando especialmente por
alto. En frente estaba el At. de Madrid un equipos con altibajos,
pero al que el argentino Simeone la ha dado aquello que le faltaba,
concentración, ambición y olfato goleador. Los madrileños se
lanzaron al ataque desde el primer minuto y en una jugada personal el
colombiano Falcao marcaba un gran gol desde el interior derecho con
su pierna izquierda que se coló por la esquina superior derecha de
la meta bilbaína. Los vascos no se amilanaron y quisieron coger el
balón para empatar, pero en otra jugada, esta vez por la banda
izquierda Falcao recibe el esférico delante de la porteria, en el
área pequeña, hace un pequeño y magistral regate que deja casi
sentados a sus defensores y marca de nuevo con su pierna izquierda.
El 2-0 a
favor de los madrileños casi sentenciaba el partido, pero el equipo
de Bielsa no cejaba en su empeño, aunque llegaba, no lograba hacer
efectivos sus disparos y en el momento de mayor dominio un
contragolpe del Atlético con una magistral jugada de su
centrocampista Diego le permitió sentenciar el partido marcando el
tercer gol.
La alegría
de los madrileños por conquistar esta copa europea era inimaginable
y la decepción y los llantos de los cachorros no logró apagar la
euforia de los ganadores.
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