De nuevo ha triunfado en un master mil, esta vez en casa, en Madrid, donde no se dan las condiciones ideales para su juego, pues la altura de la capital favorece a los pegadores. Sin duda, Rafael Nadal es de otra galaxia, tras unos años de bajada, su resurgir este año nos ha mostrado a un jugador con una mente enorme, con una gran capacidad de trabajo y de sufrimiento, pues no es difícil pasar por el desierto que supone que te gane cualquiera dentro del circuito.
Tres torneos sucesivos sobre tierra han significado tres triunfos sucesivos del jugador mallorquín, que ha introducido algunos cambios en su juego, pero que sobre todo ha recuperado la fuerza y ese golpe último que cambia el sentido del punto, pues golpes imposibles son los que ha hecho a lo largo de los partidos que ha disputado en Madrid.
A parte del triunfo del rey de la tierra, se ha visto el nacimiento de un posible sucesor, el austriaco Thien, un joven jugador que va evolucionando positivamente y que se ha tomado el circuito en serio, no alardea antes de tiempo, mejora poco a poco su juego y su cabeza no parece estar sujeta a demasiados vaivenes.
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